martes, 26 de agosto de 2014

ME HIDRATO Y DUERMO (LOS BLOGS DE BELLEZA. PARTE I)

Cuando comenzaron los blogs de belleza yo di palmas con las orejas.  "Ya era hora de que contaran los secretos...", pensé. Esperaba que alguna de esas famo-bloggers desmintiera lo que soltaban en las entrevistas: que para estar así de estupendas la clave es la felicidad familiar, o dormir mínimo ocho horas, o beber cantidades ingentes de agua, declaraciones que me hacían resoplar y pensar que la vida es cruel. Pero eso no pasó.

Y así me quedé, al principio extasiada consultando cada blog desde mi nueva app, esperando una entrada de verdad. Menos mal que dedicaba mis horas de wc a leerlos...porque pronto me quedó claro que tendría que esperar sentada.

Como toda novedad, he perdido interés por ellos. Me aburren. Primero, porque ahora todas son expertas en moda (pero ese es otro post). Segundo, porque no son más que propaganda subliminal. Y tercero, porque cuando no encuentras en ellos productos carísimos, encuentras frases zen que me hacen pensar con más fuerza que la vida es injusta y dios da pan a quien no tiene dientes.

¿A quién quieren engañar? Las frases son un corta y pega! Y ¿a quién quieren engañar? ¡les regalan los productos! Mi cabeza, queriendo utilizar al menos un 30% de su capacidad, urde varios planes:

1. Me compro la crema facial que anuncia P. Salgo de la app, apunto en "notas" el número de producto, color, beneficios... precio :S
2. Me hago blogguer (pero eso requiere más trabajo, mandar cv, ser original...qué pereza)
3. Vale, entonces, ¡me hago famosa!
4. Descarto el plan anterior porque me saldría casi igual de caro el gasto en rodilleras mensuales que en la crema facial.
5. Voy a Mercadona a ver si existe un producto similar. Que seguro que sí.

En fin...estos blogs nos generan ansiedad. ¡Nunca seré como P.! Finalmente me miro al espejo y obvio mis marcas de acné y mis ojos con pestañas tipo toldo. Decido intentar beber dos litros de agua (para la retención de líquidos) y sigo durmiendo una media de siete horas. Porque si no, me despierto marmota y mi vida es más activa que la de P.

Le doy al siguiente post y me encuentro que la tal P. va vestida con camisa naranja y pantalón rojo. Es la última moda. Recuerdo la frase que mi amiga Meca decía con vehemencia: "naranja y rojo, puñetazo en el ojo" y me convenzo de que el estilo no se crea en un blog. Y decido, como último y mejor plan, crear un "antiblog".


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